jueves, 22 de marzo de 2012

ONG piden regulación internacional de biología sintética


Artemisinin drugs 

Más de 100 organizaciones no gubernamentales (ONG) han llamado a una mayor vigilancia internacional de la emergente ciencia de la biología sintética, incluyendo una moratoria a la liberación y uso comercial de organismos sintéticos y sus productos hasta que los riesgos potenciales sean completamente comprendidos.

La biología sintética es un término amplio que cubre nuevos abordajes para el desarrollo de funciones y sistemas biológicos que normalmente no se encuentran en la naturaleza, incluyendo el diseño y modificación de organismos vivos a nivel genetico

Hay grandes esperanzas de que el campo pueda generar fármacos más baratos y más efectivos, incluyendo una versión sintética de artemisinina, la droga contra la malaria, computadoras biológicas y formas innovadoras de desechar residuos peligrosos. 

Pero los críticos están preocupados por el potencial riesgo para lasalud humana y el ambiente.  

En una reunión en Washington D.C. organizada por Amigos de la Tierra (12 de marzo), una coalición global de grupos ambientales, sociales, científicos, indígenas y de derechos humanos —incluyendo varios de África, Asia y América Latina— ratificó conjuntamente un marco que dijeron debería guiar la investigación y comercialización de las tecnologías de biología sintética. 

The Principles for the Oversight of Synthetic Biology (Los principios para la vigilancia de la biología sintética) es el “primer documento desde la sociedad civil que detalla cómo debería regularse la biología sintética”, según Eric Hoffman, activista de políticas de tecnología genética de Amigos de la Tierra, en Estados Unidos. 

Aplicar el principio precautorio significaría una moratoria de la liberación o uso comercial de organismos sintéticos, células y genomas, hasta que cuerpos regulatorios hayan considerado los riesgos, y una prohibición total de cualquier intento de cambiar el genoma humano, dice el documento. 

“Todas las alteraciones del genoma humano a través de la biología sintética —particularmente cambios genéticos hereditarios— son demasiado riesgosas y están cargadas de preocupaciones éticas”, señala. 

El documento también exige regulaciones obligatorias específicas para la biología sintética diseñadas para proteger la salud pública, la seguridad de los trabajadores y el ambiente, y que cualquier marco regulatorio incluya exigencias de responsabilidad corporativa y del fabricante. 

Los científicos están “realmente escribiendo [un código genético]… creando genomas completamente nuevos que no existen en la naturaleza, así como diseñando y construyendo moléculas y otras partes o productos biológicos para especificaciones deseadas”, dijo en la reunión Jaydee Hanson, director de políticas del International Center for Technology Assessment, en Estados Unidos. 

“El principio precautorio debe aplicarse a la biología sintética porque los riesgos de la tecnología son inherentemente impredecibles, con impactos potencialmente de largo alcance e irreversibles”. 

Sylvia Ribeiro, directora de la agencia mexicana de defensa ETC Group, dijo que productos de la biología sintética, tales como biocombustibles, ya se están comercializando en países como Brasil. 

Agregó que se está desarrollando una nueva “bioeconomía” forjada alrededor de tales productos, con producción industrial ya en curso usando microbios sintetizados en grandes tanques. 

Brasil no tiene regulaciones específicas que cubran la biología sintética, pese a la escala de producción del país. Pero Ribeiro dijo que se requiere una regulación internacional, porque la potencial liberación de microbios sintetizados tiene implicancias que traspasan fronteras. 

Varias organizaciones de la sociedad civil presentaron recientemente una propuesta a la Convención sobre Biodiversidad en Montreal, Canadá, pidiendo una moratoria internacional hasta que las regulaciones adecuadas sobre la biología sintética entren en efecto, dijo. 

Enlace al informe completo (en inglés) [2.61MB]

Yohana Shama
SciDev

sábado, 11 de junio de 2011

Investigadores del Hospital Gregorio Marañón trabajan para crear un hígado y corazon bioartificial


Investigadores del Hospital Gregorio Marañón trabajan en la creación de un hígado bioartificial por el método de rellenar la estructura de un órgano, una vez vaciada, con células madre que regenerarían los tejidos, el mismo procedimiento con el que este centro trabaja también en la formación un corazón, según ha anunciado este jueves el profesor y responsable del Laboratorio de Órganos Bioartificiales de este hospital, Francisco Fernández-Avilés.

En el marco del 'VIII Symposium on Stem Cell Therapy and Cardiovascular Innovations', que se celebra hasta mañana en Madrid, Fernández-Avilés ha dicho que este grupo está ya desarrollando sus investigaciones en animales y que "próximamente" comenzará a experimentar con órganos humanos, una tarea, recuerda, que se realiza "en colaboración con la Organización Nacional de Trasplantes (ONT)".

"Los trabajos de este grupo son los segundos más avanzados de los que se desarrollan en este centro en relación con la creación de órganos bioartificiales", sólo por detrás de las investigaciones que se desarrollan para crear un corazón bioartificial, ha señalado este experto, jefe de Servicio de Cardiología del Gregorio Marañón.

Según Fernández-Aviles, los investigadores que trabajan en la creación de un corazón bioartificial, dentro del proyecto Estructuras y Órganos Bioartificiales para Trasplante (SABIO, por sus siglas en inglés), están comprobando si la matriz del órgano humano es biocompatible y si es capaz de conservar las proteínas necesarias para inducir a la proliferación celular una ver relleno de células madre.

Para este experto, esta línea de investigación es "esperanzadora" para los pacientes crónicos en fase terminal, que presentan en mal estado tanto sus células como su estructura celular.

Para ellos, recuerda, la única opción es sustituir el órgano deteriorado con un trasplante. Sin embargo, en el caso del corazón, "menos del 5% de los pacientes consigue un trasplante por la escasez de donantes".

ESTUDIO EUROPEO CON 3.000 PACIENTES AGUDOS

A su juicio, también son "esperanzadoras", sobre todo para los pacientes crónicos, las investigaciones que se desarrollan con células madre derivadas de la grasa y de la médula ósea enriquecidas con factores de crecimiento.

Según este experto, la investigación de las iPS --células adultas reprogramadas para como células madre embrionarias-- ha demostrado que este tipo de células, provenientes del propio paciente, sí pueden generar rechazo, contra lo que en principio se pensó. Por ello, dice, los científicos andan ahora "algo despistados" en este ámbito.

Sobre la investigación de la utilidad de las células madre en pacientes agudos, los que más se pueden beneficiar de estas terapias, Fernández-Avilés ha dicho que "antes de final de año" arrancará un estudio con más de 3.000 pacientes en el que participarán 31 centros de 21 países de Europa y que comparará la terapia celular con la estándar para averiguar si la terapia celular, además mejorar la función cardíaca como se ha demostrado ya, mejora la supervivencia.

PREVENIR CON CÉLULAS MADRE LOS DAÑOS DEL INFARTO

Por otra parte, sobre la investigación con terapia celular desarrollada por el University College London (Reino Unido) y publicada en 'Nature', este investigador dice que se trata de un trabajo "enormemente original e interesante".

Además, tiene "una enorme trascendencia" porque viene a confirmar, con una nueva metodología pero con los mismos resultados de estudios anteriores, que en el corazón hay células madre, algo que hace menos de 10 años se desconocía, y el motivo por el que órganos como el corazón o el cerebro no cuentan con la capacidad de regeneración de otros órganos, como el intestino o la piel.

Asimismo, ha descubierto cómo hacer que estos órganos adquieran esta capacidad de regeneración.

Estos descubrimientos, dicen, "abren la puerta" a que, en un futuro, se identifique a los individuos con riesgo de sufrir un infarto y se les pueda administrar la proteína que activa la capacidad de regeneración del corazón --timosina b4-- para que, en el caso de que sufran un infarto, sus corazones tengan la capacidad de autorepararse.

No obstante, advierte, habrá que esperar al menos 10 ó 15 años antes de poder aplicar estos avances a los pacientes.

europaress.es

El Marañón organiza un simposio sobre células madre en cardiología

http://www.madrid.org/cs/Satellite?cid=1142647957920&language=es&pageid=1109185171237&pagename=HospitalGregorioMaranon%2FCM_Actualidad_FA%2FHGMA_actualidad


sábado, 26 de febrero de 2011

La carrera para desarrollar nuevos órganos


Luke Masella llegó al mundo con espina bífida, un defecto congénito que paralizó su vejiga.

A los 10 años, sus riñones comenzaron a funcionar mal, las toxinas se acumularon en su sangre y perdió un 25 por ciento de su peso corporal.

En ese momento, Luke y sus padres optaron por una solución radical: una nueva vejiga. No es ciencia ficción.

La producción de órganos completamente nuevos es una realidad, y sobre todo de vejigas; los científicos han utilizado la ingeniería biomédica para desarrollar piel, hueso, cartílago, córneas, tráqueas, arterias y uretras.

Los órganos humanos pueden dañarse por muchas razones, como deformaciones genéticas, lesiones y enfermedades.

Y aunque el transplante es una solución, el procedimiento conlleva graves riesgos y muy a menudo no hay suficientes órganos donados para responder a la creciente demanda.

Por ello, hace 25 años, un grupo de investigadores emprendió una audaz cruzada: la de crear órganos completamente nuevos.

Los hermanos Joseph y Charles Vacanti, de la Escuela de Medicina de Harvard, y Robert Langer, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), fueron los primeros en promover el concepto de “ingeniería de tejidos” o “medicina regenerativa”.

Sabían que cada órgano tiene un “andamio” específico (una estructura que le da su forma), así como diferentes células que cumplen distintas funciones —millones de ellas, todas con una organización muy precisa.
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viernes, 10 de diciembre de 2010

Crean científicos un sistema celular vivo capaz de tomar decisiones


La mayoría de las enfermedades se producen por un déficit o exceso de hormonas en el organismo.

Un equipo de investigadores de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona (UPF) ha diseñado un sistema celular capaz de interpretar determinadas situaciones y tomar decisiones complejas en base a criterios predefinidos; de manera que, en un futuro, estos conjuntos de células serían capaces de, por ejemplo, equilibrar los niveles de insulina en personas diabéticas.

Estos «packs» biológicos podrían, en un futuro, equilibrar los niveles de insulina en diabéticos.

Francesc Posa, uno de los autores de la investigación, matiza, en declaraciones a ABC, que «eso sería una aplicación futura, aunque todavía está lejos».

Reconoce, no obstante, que un futuro más próximo, estos conjuntos biológicos podrían tener aplicaciones industriales, es decir, «podrían ayudar a desarrollar fármacos».

Aplicaciones industriales

El estudio, publicado esta semana en la revista «Nature», ha logrado demostrar que, mediante múltiples combinaciones de células modificadas con ingeniería genética, se pueden conseguir sistemas biológicos con capacidad de decisión según criterios predefinidos.

«El hallazgo tiene múltiples aplicaciones industriales porque nos permitirá predefinir las células para que interactúen entre ellas y respondan de una determinada manera ante situaciones diferentes, en base a las sustancias que queramos obtener para crear un fármaco u otro», explica el científico.

Añade que «las células se pueden mezclar de una manera u otra dependiendo de lo que quieras conseguir, como unas piezas de Lego». Francesc Posas, que lidera, junto a Ricard Solé, el equipo de investigadores de la Pompeu Fabra, expresa su satisfacción por los resultados del trabajo, que arrancó hace cuatro años.

En este sentido, recuerda que «hasta ahora se había visto que era muy difícil que una célula tomara decisiones complicadas; ahora hemos conseguido que un conjunto de células más sencillas interactúen entre ellas y, una vez funcionen como un conjunto, puedan adoptar decisiones más complejas.

Esa es la clave del descubrimiento».

Posas, que es el responsable de la Unidad de Señalización Celular de la UPF, compara el hallazgo con los primeros circuitos electrónicos descubiertos hace 60 años.

«Eran mecanismos muy básicos, ahora son mucho más sofisticados; lo mismo que ocurrirá con nuestros sistemas celulares cuando se generalicen», apunta.

Tanto él como Solé se muestran cautos al referirse a las potencialidades de su descubrimiento en el campo de la biomedicina.

«Si hay una persona que tiene un problema porque su organismo tiene déficit de una determinada hormona, programando este sistema celular complejo para que la produzca e inyectándolo en el organismo probablemente se lograría resolver la situación.

Aunque, insisto, eso es todavía ciencia ficción», dice Francesc Posas.

«Las potencialidades del descubrimiento son enormes; este trabajo sólo demuestra lo que se puede hacer, que ya es mucho», concluye.

prensalatinalasvegas.com

miércoles, 2 de junio de 2010

"Cómo creamos la primera célula sintética"

Por: Craig Venter y Daniel Gibso

Mientras la vida es amenazada a cada minuto por catástrofes, decisiones erróneas y violencia de muy diferente signo, dos científicos ya manejan la posibilidad de crear vida artificial. Craig Venter explica, en The Wall Street Journal, cómo se creó la primera célula artificial.


En 1995, reportamos las secuencias de ADN de los primeros genomas celulares. Hoy en día, las secuencias de genoma, que contienen las instrucciones genéticas de un organismo, se obtienen de forma rutinaria y son depositados en bases de datos informáticas.

Recientemente, anunciamos que este proceso puede ser revertido. La información digitalizada del ADN del Micoplasma mycoides, una bacteria simple, puede llevarse a la vida.

Para lograrlo, nuestro grupo de 25 investigadores tuvo que descifrar el código de instrucciones de esta bacteria, sintetizarlas y luego reflejarlas en una célula receptora. Tuvieron que superarse muchos obstáculos técnicos. Pero US$40 millones en investigación y 15 años más tarde, podemos combinar todos estos pasos y producir células sintéticas en un laboratorio.

Entonces, ¿qué tiene de nuevo y exclusivo lo que hicimos? El proceso de sintetizar una célula empezó en una computadora. Comenzamos con las más de un millón de letras de las instrucciones genéticas del Micoplasma mycoides y a continuación, introdujimos pequeñas modificaciones a su secuencia de ADN. Primero, borramos 4.000 letras, que eliminaron la función de dos genes. Luego sustituimos 10 genes con cuatro secuencias con "marca de agua".

Cada una de estas secuencias tiene 1.000 letras de longitud y pueden ser decodificadas hasta revelar nombres de personas, citas célebres y la dirección de un sitio web. A continuación, la secuencia entera de letras de ADN fue partida en 1.100 partes, y cada una fue sintetizada usando cuatro frascos diferentes de químicos que forman el ADN. Estos fragmentos fueron diseñados de modo que 80 de las piezas adyacentes se superpusieran, lo que facilitó el proceso de ensamblaje al proveer regiones únicas donde las piezas sintéticas podrían unirse.

El genoma sintético del Mycoplasma mycoide fue construido al añadir los fragmentos traslapados de ADN a levadura. Una vez dentro de la célula de levadura, su maquinaria reconoció que dos fragmentos de ADN tenían la misma secuencia y las ensambló en esta región superpuesta. El genoma no se formó a partir de las 1.100 piezas a la vez sino en tres fases: de 1.000 letras a 10.000 letras, de 10.000 letras a 100.000 y finalmente de 100.000 hasta completar el genoma de 1,08 millones de letras. Este genoma ensamblado es la mayor estructura definida químicamente que se haya sintetizado hasta ahora en un laboratorio.

El paso final en la creación de una célula sintética es activar el genoma químicamente sintetizado el citoplasma de una célula receptora. Transplantamos el genoma sintético del Mycoplasma mycoides a las células receptoras de una bacteria relacionada (Mycoplasma capricolum). Para hacer eso, tuvimos que de desactivar un gen de enzima restrictiva en las células receptoras. Sino, habrían destruido el genoma sintético entrante. El 26 de marzo, el genoma sintético fue "activado", y empezaron a producirse las células autorreproductivas Mycoplasma mycoides JCVI-syn1.0

Hacemos referencia a la célula que creamos como célula "sintética" porque está controlada exclusivamente por un genoma sintético ensamblado a partir de fragmentos de ADN químicamente sintetizados. Incluso teniendo en cuenta que el citoplasma de la célula receptora no es sintética, el transplante consiguiente y su reproducción en un plato para formar una colonia, las células resultantes no contendrán ninguna de las moléculas que estuvieron presentes en la célula receptora original.

El software de ADN construye su propio hardware para que las características de las células controladas por el genoma sintético sean las mismas que si la célula completa se hubiera producido sintéticamente. La célula sintética guarda múltiples diferencias genéticas con respecto a su par más cercano, incluyendo 4.658 letras de la secuencia de ADN que contienen la "marca de agua" de "código dentro del código".

Pese a que la cobertura mediática ha descrito nuestra investigación como un avance importante en nuestro entendimiento de la naturaleza de la vida, no es la primera vez que se ven esta clase de titulares. El 14 de diciembre de 1967, Arthur Kornberg, junto a sus colegas Mehran Goulian y Robert Sinsheimer, anunciaron haber logrado copiar el ADN del virus phiX174, creando la misma capacidad de infección que un virus salvaje.

Mientras esto fue logrado 11 años antes de que la secuencia del genoma viral fuera conocida, esperaban que su logro impulsara el estudio futuro de la genética, la búsqueda de curas a enfermedades virales y hereditarias y revelar los procesos más básicos de la vida en sí misma. El presidente Lyndon Jonson lo calificó como un "descubrimiento muy espectacular".

Kornberg no creó vida en un tubo de ensayo, al igual que nosotros tampoco creamos vida desde cero. Nosotros transformamos un organismo vivo en otro organismo vivo. Tampoco diseñamos ni construimos un nuevo cromosoma a partir de la nada. En su lugar, sintetizamos, usando exclusivamente información digitalizada, una versión modificada del genoma natural del Mycoplasma mycoides. Es resultado no es una forma "artificial" de vida. Obtuvimos una célula autorreproductiva muy real que la mayoría de microbiólogos sería incapaz de diferenciar de su contraparte natural sin la ayuda de la secuenciación del ADN.

El presidente Johnson, en referencia al trabajo de Kornberg, comentó: "Imaginen que el Estado decreta dónde empieza la vida. Este será uno de los grandes problemas; una de las grandes decisiones. Si piensa en algunas de las decisiones que el presidente actual está tomando, será como una clase de preescolar en comparación con las decisiones que tendrá que tomar algún presidente del futuro".

Johnson tenía razón. En una carta al presidente de la nueva comisión de bioética, el presidente Barack Obama escribió: "Como saben, un equipo de científicos han anunciado un nuevo hito en el emergente campo de la investigación genética conocido como biología sintética.

Mientras los científicos llevan usando ADN para desarrollar células modificadas genéticamente desde hace años, por primera vez, todo el material genético natural en una célula bacteriana ha sido reemplazado por un conjunto sintético de genes. Este desarrollo presagia las posibilidades de importantes ventajes, como la capacidad de acelerar el desarrollo de vacunas. Al mismo tiempo, levanta dudas genuinas, por lo que debemos estudiar con cuidado las implicaciones de esta investigación".

Nosotros esperamos que se dé esa revisión y diálogo. Solicitamos una revisión bioética antes de llevar a cabo nuestro primer experimento y siempre hemos participado en la discusión política relacionada a nuestro campo de estudio dado que somos conscientes de que nuestros progresos tienen muchas implicaciones. Actualmente hay en torno a 6.800 millones de personas en nuestro planeta y muy pronto serán más de 9.000 millones.

Es obvio que pasamos apuros para abastecer a la población de suficiente alimento, agua potable, cuidado de salud y electricidad sin deteriorar el medio ambiente. ¿Cómo podremos suplir a más de 9.000 millones de habitantes sin avances científicos significativos? Creemos que los genomas sintéticos podrían ser una solución.

Actualmente estamos trabajando en el diseño de nuevas células que capturen con más facilidad el dióxido de carbono y "corregir" (o incorporar) el carbono, convirtiéndolo en nuevas moléculas de combustible, nuevos aceites comestibles, y nuevas fuentes de plásticos y químicos biológicamente derivados. Ya contamos con el financiamiento de los Institutos Nacionales de la Salud para utilizar nuestras herramientas de ADN sintético para construir segmentos sintéticos de todos los virus de la gripe conocidos para que podamos desarrollar con rapidez nuevos candidatos a vacunas en menos de 24 horas.

También estamos recibiendo financiación para ver si podemos tomar conjuntos de genes de una bacteria para diseñar nuevos caminos sintéticos para desarrollar complejos antibióticos que hoy en día son demasiado complicados de producir para los químicos.

Con una investigación tan amplia en marcha en este nuevo campo de la biología sintética, es muy probable que surjan incontables posibilidades que hoy ni siquiera podemos imaginar. En nuestro avance, debemos asegurarnos del uso seguro y responsable de estas tecnologías para que puedan ser aplicadas a buenos fines sociales.

estrategiaynegocios.net

domingo, 30 de mayo de 2010

Escamas artificiales


Cuando los responsables del proyecto genoma le acusaron de haber utilizado los datos públicos, Craig Venter se limitó a responder: "Para eso están los datos públicos". Entonces era el competidor privado en la carrera del genoma y ahora sintetiza células vivas sin mucha competencia pública, pero Venter lleva más de 10 años intentando patentar cosas -los mismos que su colega Sulston tratando de impedírselo-, y ésa no es la parte de su negocio que mejor se le da.
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Biología sintética puede agilizar la producción de vacunas, dice experto

Henry Waxman

La modificación genética de organismos puede acelerar la producción de vacunas contra nuevos virus, además de convertirse en un sustituto para el petróleo, según declaró hoy Craig Venter, uno de los principales genetistas del planeta.

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Venter testificó hoy ante el Congreso de Estados Unidos sobre el futuro de la biología sintética después de que la semana pasada saltara a los titulares de todo el mundo al anunciar la producción, por primera vez, de una célula controlada por ADN fabricado en laboratorio.

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En su comparecencia, Venter expuso las grandes posibilidades que los avances en la elaboración y modificación de genes abren para la ciencia y la economía.

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Reveló que el principal instituto de investigación del gobierno ha encargado al laboratorio científico que él dirige la elaboración de segmentos sintéticos de todos los virus conocidos de la gripe "para fabricar posibles nuevas vacunas en menos de 24 horas".

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Actualmente se tarda meses en preparar una nueva vacuna contra un virus que ha mutado, algo a lo que son muy proclives los organismos que transmiten la gripe.

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Venter también explicó que hay proyectos en marcha para modificar el ADN de plantas y microbios de forma que produzcan materias primas que ahora se sacan del petróleo, como el plástico, o para que detecten toxinas o patógenos y prevenir así el bioterrorismo.

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Henry Waxman, presidente del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, que realizó la audiencia, destacó que la biología sintética podría reducir la dependencia del petróleo, además de crear microbios que descompongan el crudo.

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"Esa sería una aplicación extremadamente útil, como el vertido en el Golfo desgraciadamente demuestra", dijo.

Synthetic Genomics, una compañía fundada por Venter, ya cuenta con un contrato por valor de 600 millones de dólares con la compañía petrolera Exxon Mobil para producir algas que atrapen el dióxido de carbono a través de la fotosíntesis y generen biocombustibles.

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En la audiencia también compareció Jay Keasling, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, que está a cargo de la principal aplicación de la biología sintética hasta ahora: la producción del fármaco artemisinin, que se usa para combatir las cepas más resistentes de la malaria.

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Normalmente se extrae de la planta artemisia, pero su fabricación es muy cara.

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Para abaratarla, Keasling y su equipo transfirieron los genes responsables de la producción de esa medicina de la planta a un microorganismo.

Sanofi-Aventis, la empresa que tiene la licencia del proceso, "elaborará la droga a nivel industrial en los próximos dos años y la venderá a precio de costo en el mundo en desarrollo", dijo Keasling.

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Desde hace décadas los científicos son capaces de modificar ciertos genes de una especie, por ejemplo para hacer el maíz resistente a las plagas y reducir la necesidad de fertilizante.

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La biología sintética, un campo de reciente aparición, va un paso más allá, al fabricar cromosomas enteros y reemplazar con ellos los que existen en las células.

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Esos avances presentan nuevos desafíos éticos y algunos expertos ya han advertido de que los seres humanos no deberían jugar a ser Dios.

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Venter aclaró que en sus experimentos no intenta crear vida de la nada, pues lo que ha hecho es introducir un ADN nuevo en una célula ya existente.

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Anthony Fauci, encargado de enfermedades infecciosas en el Instituto Nacional de la Salud, el principal centro público de investigación de Estados Unidos, dijo en la audiencia que el gran desafío es elaborar las conexiones entre los segmentos de ADN de un genoma, de forma que se puedan ordenar para crear "el organismo óptimo".

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En su célula "sintética" Venter copió artificialmente el genoma de una célula de una especie y lo colocó en otra, es decir, que no elaboró ese genoma de forma independiente.

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EFE

abc.es